Creaciones a dúo de Luciana Rago + Elena “Hikari”. Parte III: Un bambú para Harada Sensei

Hoy queremos mostraros nuestra tercera pieza, que se diferencia de las demás sobre todo por la introducción de color tanto en la pintura como en la caligrafía.

cabeceraEl verde del bambú y el rojo de la caligrafía contrastan por su condición de cromas opuestas en el círculo cromático pero además por las cualidades específicas de sus trazos. El diálogo entre la forma vertical del sumi-e y el horizontal de la caligrafía favorece la aparición de una imagen dinámica y al mismo tiempo serena. Para continuar con la utilización del color, hemos sellado la imagen con tinta de color negro, reemplazando la más tradicional pasta de cinabrio.

Nuestras anteriores creaciones se han basado en el estudio de grandes maestros antiguos de las artes japonesas, así que no podíamos dejar atrás al fundador de nuestra escuela de caligrafía (Fundación Nihon Shuji Kyoiku Zaidan de Japón), el maestro Harada Kanpou. En esta ocasión hemos seleccionado un poema escrito con su maravilloso estilo de caligrafía que lo hace verdaderamente único.

Este poema pertenece a un libro budista llamado Hekiganroku 碧巌録 que consta de diez volúmenes. El libro incluye anotaciones, juicios y comentarios acerca de la vida cotidiana de la antigua China. En el año 1125, durante la Era Song 宋朝 (960 – 1129), el gobierno chino ordenó el uso de estos libros para la enseñanza, incluso para examinar a los funcionarios. Hoy en día, la famosa escuela de budismo zen,  Rinzai 臨済宗, utiliza este libro como dogma para el aprendizaje del Zen.

Ficha Técnica

Título: Bambú para Harada Sensei

Técnica: Tinta china y Acuarela sobre papel wenzhou

Dimensiones: 68×97 cm

Año de realización: 2013

 

Esta caligrafía en cuestión, que se lee de derecha a izquierda (枯木龍吟, Kobokuryuugin) y se puede traducir como:

 

“Los árboles marchitos gruñen como dragones con el fuerte viento”

 

¿De qué nos está hablando este poema?

Un árbol marchito puede parecer muerto, inútil, sin vida… pero cuando sopla el viento fuerte, lo hace crujir haciéndonos llegar su gruñido, como si de dragones se tratase.

Es una metáfora acerca de la nueva vida que nos espera después de la muerte, un paso más en nuestro recorrido espiritual que ocurre tras vivir en la vida terrenal. El árbol marchito hace referencia a la gente anciana, a los cuales no debemos desestimar, ya que, gracias a su recorrido en la vida y sus experiencias, aún nos tienen mucho que enseñar.

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